Perdida: Un crimen al estilo David Fincher

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Gracias a la invitación de 20th Century Fox Chile, pude asistir a una función para la prensa de la película Perdida, basada en la novela Gone Girl de la escritora Gillian Flynn, quien a la vez fue la encargada del guión cinematográfico. Todo esto bajo la reconocida mano del director David Fincher, responsable de títulos como Seven, Fight Club y Benjamin Button.

Amy era una mujer perfecta o al menos así lo creían todos los norteamericanos que la habían conocido a través de una serie de libros infantiles llamados Amazing Amy, en los que sus padres escritores la habían inmortalizado e idealizado en un personaje perfecto. Dentro la perfecta vida de esta mujer, aparece Nick Dunne, un atractivo escritor con quien contrae matrimonio y quien parece ser el hombre ideal para completar su mundo de éxitos en la ciudad de Nueva York, sin embargo tras pasar por un periodo de recesión y por la inminente muerte de la madre de Nick, deben mudarse desde la gran ciudad hasta el pequeño y aburrido pueblo de Nick.

Pasan los años y en su quinto aniversario de bodas, Amy desaparece, dejando sólo una serie de pistas que, sumadas a una reacción sospechosa y distante, llevan a tu mente a sacar conclusiones sobre la responsabilidad que pueda tener Nick en esta desaparición.

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Al principio de la película y con el sólo antecedente de ver un marido lleno de cabos sin atar, desinterés y falta de tacto al enfrentar el posible rapto con señales de homicidio de su esposa, llegué a pensar que era un chiste la película, que era lo más predecible que había visto en la vida y que iba a escribir la reseña más destructiva posible, pero no fue así. La película estaba programada para que lo que parecía una simple historia de secuestro, termine siendo una muestra macabra de lo perturbadora que puede llegar a ser la mente humana.

La película está llena de misterio expuesto en un turbulento camino lleno de sorpresas y momentos irónicos, que despiertan risas y ovaciones mentales ante la genialidad de la situación. La exposición del caso en los medios de comunicación, que juegan un importante rol en el desarrollo de la historia, se suman a la inquebrantable curiosidad de una detective que no parece rendirse hasta llegar al verdadero núcleo del crimen más escandaloso de su carrera.

Perdida es una película que definitivamente hay que ver, porque juega con tu mente, te hace creer cosas y te lleva por caminos nuevos y atajos inesperados, simplemente otra obra maestra de David Fincher.

El Ignorante

Les dejo el trailer para que se animen y vayan, 100% recomendada:

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En memoria de una Alaska

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Cuando el frío nos golpeaba más fuerte, en Julio pasado, decidí releer Buscando a Alaska de John Green, básicamente porque cuando lo leí por primera vez no le encontré mucha gracia y me pareció injusto olvidarlo. Los libros nunca deben ser dejados de lado como un objeto decorativo, hay vida dentro de ellos, palabras que esperan ser conservadas y que construyen pilares de vida. Fue así como me encontré con el Gordo, un personaje tan real y honesto como todos los hijos literarios de John Green.

 

La historia se centra en este personaje, que al no tener absolutamente ningún vínculo de amistad con gente de su colegio, decide irse a un internado en busca de lo que él denomina “El gran quizás”. Lo más particular del gordo es que tiene una fascinación por las “últimas palabras” de gente famosa y que obtiene leyendo biografías, un pasatiempo bastante interesante si nos ponemos en el escenario de que no se espera que exista alguien que haga eso con su tiempo libre.

 

Al llegar al internado, que era totalmente diferente a lo que el gordo esperaba, conoce a su compañero de habitación a quien todos conocían como El General, quien se convierte en el primer amigo del gordo, junto con un asiático llamado Takumi. La verdad es que quería dejar para el final de esta descripción a quien nombra el libro, Alaska, la compañera que reconozco todos hemos tenido en la vida. Una mujer hermosa, inteligente, sin límites y que por supuesto deja al gordo en las nubes, soñando con algún día poder recrear el cielo en su honor.

 

La historia cuenta cómo este grupo de amigos, que de cierta forma lideran la resistencia más rebelde del internado, se las arreglan para hacer de lo que podría ser una monótona experiencia escolar en una aventura diaria, donde se ponen en juego temas como la lealtad, la libertad, el amor, el dinero y la vida.

Sin entrar en detalles, por respeto a quienes no quieren un spoiler, les diré que mi experiencia con Buscando a Alaska fue realmente una gracia del destino, de Dios o de quien sea que lo puso en mi camino en esa fecha. Una parte del libro, se centra en una clase de “religiones” donde un profesor muy anciano les hace ir desglosando todas las creencias y espiritualidades del mundo, una clase que el gordo y sus amigos detestaban, pero que al pasar el año y los acontecimientos, se vuelve un motor esencial de la historia. Y ¿por qué fue tan importante?, porque la verdad es que días después de terminar el libro, fui victima de un episodio muy doloroso, la muerte de mi abuela, el motivo principal de por qué no había escrito en dos meses y al pasar los días y las semanas, me di cuenta de que lo leído en este libro significó en mi un entrenamiento de “cómo lidiar con la muerte sin perder la cabeza”. El análisis del gordo, los acontecimientos en el internado y el ir aceptando los procesos que nos tocan enfrentar en la vida.

 

Están de moda estos libros con mensajes de vida y personajes tan comunes que llegan a ser fuera de lo común, pero particularmente Buscando a Alaska, es una maravillosa manera de darse cuenta de que la vida esta formada por extremos muy intensos, un día estamos riendo con nuestros amigos mirando el mar y al día siguiente estamos llorando porque ocurrió lo que nunca esperamos que pasara, y poder entender lo hermoso de esa ambivalencia de la vida, lo afortunados que somos de no saber lo que nos depara el destino, es el ingrediente principal para valorar cada detalle del día, cada sonrisa regalada, cada travesura con los amigos, cada oportunidad para decir “te amo”, cada última palabra, como un tesoro de alguien a quien no volveremos a ver en la tierra.

 

Nuevamente gracias a John Green por escribir historias tan fantásticas, quiero dedicar esta entrada a mi abuela, que siempre me contó historias de su vida y que tengo la certeza de que se las arregla para seguir en mi vida y también a Gabriel, un Alaska en muchos sentidos que hoy nos mira desde el cielo.

Evangelización Cinematográfica Nivel GOD

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A veces pasa, que en la vida de un adicto al cine, se alinean los planetas y pasas por un periodo donde abunda la plata, el tiempo y la voluntad de ir al cine, sin embargo todo tiene sus costos y en este caso, el mío fue quedarme sin películas, porque ya las había visto todas, así que opté por buscar lo más alternativo; esas películas de nicho, que están en un solo cine y una vez a la semana, que te obligan a organizarte al extremo para hacer todo calzar.

Dentro de este grupo selecto de películas sin ninguna aspiración comercial – y que posiblemente están en cartelera porque el gerente general de la cadena de cines le prometió en la tumba a alguien que la iba a poner y por eso lo hizo -, me encontré con un título muy poco llamativo: Dios no está muerto, que para mi sorpresa, tenía la sala medio llena un lunes a las 19:00 hrs.

La película es doblada y en formato 4:3, súper desalentadora en un comienzo, sobre todo para los de ojos sensibles que se amurran porque no está en Ultra HD, HQ y sus derivados, sin embargo yo que he visto películas en el celular, disfruto de lo que importa: La Historia.

La cinta muestra una serie de personajes viviendo diferentes historias que se cruzan en torno a la existencia de Dios y la Fe, tomando como eje central, la historia de Josh Wheaton, un joven estudiante, aspirante a ser abogado que toma una clase de filosofía como electivo en la Universidad. El profesor, como primera tarea les hace escribir en una hoja y firmar la frase DIOS ESTÁ MUERTO, argumentando que es un factor común en grandes filósofos y que sirve para no tener que explicar la serie de estupideces que van en contra de esta verdad. Pero Josh no puede y frente a esto, el profesor le propone que utilice los 10 últimos minutos de las clases para convencer a todo su curso que Dios No Está Muerto.

 

#ELATEOQUELLEVODENTRO agarró fuerzas con los argumentos del profe ATEO

Yo sabía el camino que iba a tomar esta película, lo sé porque pasé desde los 15 años participando activamente en la Pastoral Juvenil y dentro de todo lo que vives en esa instancia, también desarrollas un sentido agudo hacia lo trillado, prostituido y gastado que está ese debate de ¿Quién creó el mundo?. Sin embargo me pasó algo curioso, dentro de todas las historias, la principal tiene este camino, entre el profesor Ateo y el Alumno valiente y sin embargo es la historia más creíble e interesante de todas. Las demás, sin entrar en detalles, diré que eran de la calidad de una película de Disney de bajo presupuesto: plásticas y superficiales. Pero esta disputa entre alumno y profesor, se vuelve apasionante, porque no dan su brazo a torcer y mientras se desarrolla la historia, van mostrando sus verdaderos rostros: Un joven con mucha fe y un adulto lleno de rencor.

 

#MEPASEELMANSOROLLO con la Fe

Y es que si un mensaje me dejó este comercial de dos horas financiado por la Iglesia Cristiana gringa, es que la Fe es algo inquebrantable. Detrás de todas las historias y más allá, de todas las cosas que pasan en el mundo, podríamos decir que sobran argumentos para dejar de creer en Dios, porque para qué estamos con cosas, hay mucho sufrimiento. Sin embargo hay mucha gente que sigue creyendo, que agradece, que pide, que se resigna, porque está convencida de que Dios tenía esto previsto para ellos y viven ese sufrimiento con la convicción de que es lo correcto. Entonces ¿Dónde quedan ese montón de argumentos ateos frente a la Fe?

Después de ver esta película, súper recomendable para descargar ilegalmente, me quedo con lo aprendido, la FE es como una llama que se prende dentro de los creyentes y pueden haber huracanes tratando de apagarlas, pero mientras quede una encendida, eso es indicio de que DIOS NO ESTÁ MUERTO.

Como yo no le pongo notas a las películas, la mediré según mi perspectiva. Para las personas sensibles, puede ser emocionante hasta el punto de sacar una que otra lágrima. Para las personas no creyentes va a ser una basura, para las personas que participan en algún grupo en una iglesia va a servir incluso de material de apoyo y para mi significó dos horas sentado en mi lugar favorito, la sala del cine.

 

El Ignorante