Ready Player One: El libro que esperé toda mi vida

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Lo vi por primera vez en abril, me llamó la atención la portada con la nave de Space Invaders y por supuesto el titulo: Ready Player One, el primer libro de Ernest Cline. Le pregunté al vendedor y no lo había leído, pero amablemente fue a buscar a su compañero. Él ya era fanático, me habló tantas maravillas que casi lo compro, pero por desgracia no quise, hasta un par de días después en que tras leer un par de comentarios en internet decidí que debía darle una oportunidad y volví, pero estaba agotado, así que tuve que extender mi búsqueda del libro azúl, que por suerte finalizó a las pocas horas: Ya con libro en mano, empecé la aventura, pero no enganché, asi que lo dejé tirado y me sumergí en la obra de John Green, mientras Ready Player One se llenaba de polvo.

Unos meses después decidí prestárselo a un amigo, que es gamer y que sabía me podría motivar y funcionó, asi que lo retomé y me introduje de lleno en una historia única, de hecho es tan bueno el libro que ha desplazado a todos mis favoritos de la lista.

La historia se cuenta bajo la perspectiva de Wade Watts, un joven que vive en el año 2044 en un mundo totalmente destruido por el ser humano, donde lo que antes dábamos por sentado, como el poder movilizarnos por las calles, es imposible por la escases de energía. En este mundo post tercera guerra mundial existe además una realidad virtual, llamada Oasis, lo que antes fuera un video juego, se convirtió en el escenario cotidiano de todos los habitantes.

En esta realidad ellos trabajan, estudian e incluso llegan a casarse y formar una familia con personas a las que jamás han visto en la vida y de las que sólo pueden conocer su avatar.

El creador de esta realidad era un hombre que creció en los años 80, fanático de los video juegos clásicos como Pacman o Space Invaders, de la cultura pop ochentera y de las películas de culto. Su nombre era James Halliday, quien al morir decide dejar como único heredero a quien encontrara en todo el universo de Oasis a su Huevo de Pascua, que estaba oculto bajo 3 puertas.

Desde ese instante, todos sueñan con ser el que encuentre el huevo, pero era una tarea difícil, porque Halliday deja sólo acertijos que para descubrir tienes que ser un verdadero fanático de su obra, pues las respuestas se hallaban en datos y detalles de la cultura pop y videojuegos de los años 80. Rápidamente encontrar el Huevo de Halliday se convierte incluso en una profesión, en la que los autodenominados Gunters ponen en riesgo incluso sus vidas para ser los triunfadores, sin embargo no están solos en esta búsqueda, hay una empresa llamada IOI, que busca apoderarse de Oasis y convertirla en un lugar para seguir explotando económicamente, cobrando por el uso y que para los Gunters significa el enemigo.

En este universo paralelo, Wade, quien utiliza el nickname Parzival, sigue siendo igual de pobre que en la vida real, pero todo cambia cuando tras cinco años sumergidos en la búsqueda de la primera llave, es el primero en encontrarla, este hecho lo convierte en una leyenda mundial y por lo tanto blanco de admiración y de amigos como Art3mis y Hache, pero también de ataques que pueden costarle la vida real, no sólo virtual.

Nerds pero con estilo

La verdad es que con sólo ver la portada sientes algo distinto, me pasaba que cuando andaba en la micro y leía mi libro, más de algún curioso se quedaba mirando la portada con la nave de Space Invaders y es que por muy ñoño, geek, nerd o como quieran denominarlo, los videojuegos tienen mucho estilo, sobre todo los antiguos, esos que ya son un icono por sus formas pixeladas y que aún son de uso masivo, basta ver a niños entre 9 y 15 años (o más) y como le dedican horas y horas de sus vidas a jugar Minecraft, LOL, WOW y esta historia les quita todo el peso asocial que tienen, porque convierte todo este universo virtual en una absoluta obra maestra, en objetos que admirar porque sin tener la intención transformaron el mundo, dándole la posibilidad a las personas de tener una realidad paralela mejor que el mundo real, o mejor aún, dándole la oportunidad a personas con pocas habilidades sociales de tener con quien conversar y aventurarse en misiones online.

La distopía en el 2044

El caos que se presenta en estos libros del futuro siempre es un aviso de lo que podríamos ser, porque tenemos la certeza de que el mundo va encaminado a un colapso, basta con ver tres tipos de noticias muy recurrentes en los noticieros: la guerra, la crisis energética y el calentamiento global, entonces bajo estos antecedentes ¿cómo no tener un poco de miedo? O mejor ¿cómo no querer que realmente haya una realidad virtual, una simulación de la realidad o un juego de inmersión como Oasis, que nos permita seguir teniendo el mundo que conocemos aunque sea sólo una programación virtual? Son muchos los factores que hacen de este tipo de tecnología algo necesario en el mundo de Ready Player One, porque la realidad es invivible y las condiciones volverían loco a cualquiera. Por lo tanto es tan justificable la historia de Wade y la manera en que el la cuenta, sin resentimientos ni rencor, porque a pesar de todas sus carencias existe en el mundo de Oasis una posibilidad de tener una vida más digna, razón que se convierte en uno de sus grandes motores y motivadores para ganarle a los Sixers (los enemigos, empleados de IOI).

Algún día este será un libro de culto

Después de leer este libro, me convertí en un fanático, de hecho es mi número 1. La utilización de la realidad y contenidos que he visto pasar durante toda mi vida, las películas que forman parte de la historia, la música, los juegos y la manera tan inteligente y maestra de incorporarlos a la historia, dándoles un valor extra, el de ser clásicos en un escenario que existe 30  años hacia el futuro. Objetos como el Delorean, las consolas de videojuegos, el Apple 1, los juegos Arcade son iconos en esta realidad que finalmente unen nuestros días con los de un futuro que está por venir.

Este es un libro que deben leer, disfrutar y difundir, con contenidos que finalmente tras rendir culto al mundo virtual te hacen preguntarte ¿cuál realidad es la que debemos vivir? Y por supuesto, qué papel juega en una decisión como esa el amor.

 

El Ignorante

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Erin Gruwell y la batalla por la Educación

 

 

Les pido permiso para instaurar en esta publicación, un tema social:

Entre un grupo de películas olvidadas e ignoradas por la gente, se encuentra una muy especial. Tanto así, que le voy a dedicar un espacio en este blog, a ver si logro hacer que más gente la vea y se deleite de una historia real y motivadora.

Hace 7 años, cuando todavía existía Blockbuster en Chile, yo tenía la costumbre de pasar al menos una vez a la semana a explorar nuevas películas y libros, tratando de saciar esa sed que me rehusaba a calmar descargando –porque según yo le hacía un daño horrible al cine– y fue ahí, cuando me topé con el título Escritores de la libertad, en la pared de estrenos, lista para convertirse en mi panorama del día. Los anzuelos fueron –en primer lugar- que la protagonista era Hilary Swank, que era una producción de MTV y que daba la impresión, sólo a la vista, que tenía que ver con algo social.

La película cuenta una historia real. Era 1992 y en una escuela pública de Long Beach, California, la profesora recién titulada Erin Gruwell de 23 años, se disponía a comenzar con su primer trabajo, enseñando en un curso que resultaría ser bastante especial. Partiendo porque en Estados Unidos era una época muy difícil; primando factores como el racismo, las pandillas y la vulnerabilidad social en que vivían los personajes.

Esto trae como resultado que en la primera clase (y en las siguientes) ella era un elemento más en la sala, siendo ignorada por todos los alumnos. Al pedir ayuda a los demás profesores, ella se da cuenta de que esta es una realidad asumida con anterioridad en la escuela “esos niños no tienen  futuro, así que ¿para qué esforzarse?”.

Erin, con todo el ímpetu y ganas (de recién egresada) de hacer bien su trabajo, se involucra en este desafío de ganarse la posibilidad de hacer algo al respecto, a pesar de que nadie se lo esperaba. Y tras observar como el curso entero batallaba una guerra de racismo e intolerancia –demasiado para un salón de clase- hace un alto al fuego para hablar del Holocausto.

Y así emprende un camino junto a un grupo de estudiantes condenados al fracaso en la vida (si lograban sobrevivir a las peleas de pandillas) en el que ellos descubren que son capaces de aprender, de superar las barreras étnicas, guiados bajo la historia de Anna Frank, en la que encuentran una analogía de sus propias vidas.

 

#HISTORIASQUESONLIBROS

Escritores de la libertad es la adaptación cinematográfica del libro Diarios de la Calle, escrito por Erin Gruwell, recopilando las experiencias vividas juntos a este curso. Las batallas vencidas que no son menores, puesto que la violencia que se vivía en la clase era sólo la punta del Iceberg: Estos jóvenes, eran víctimas de problemas delictuales, drogas, abandono familiar y por si fuera poco, de una discriminación académica en un sistema educacional que los estigmatizaba como gente sin futuro.

A mí me hace mucho sentido la lucha de esta mujer, porque es un modelo claro de vocación y entrega por su labor como educadora. En la película se muestran todos los sacrificios que Erin tiene que hacer por su curso, todas las cosas a las que renuncia y ¿Por qué? Si no era su culpa que esta gente se estuviera matando frente a sus narices, y ahí radica el asunto.

¿Cuántas veces vemos a esta misma gente condenada al fracaso y nos desentendemos de ello? Porque así nos educaron; individualistas, preocupados por nuestro éxito y por nuestras vidas, sin considerar que no vivimos solos. Somos parte de una sociedad y somos corresponsables del bienestar común.

Esta profesora le demostró a ese colegio y a mucha gente, que tu realidad social no tiene que condenarte, tiene que ser un impulso para salir de ahí, hay mucha gente como ella, construyendo puentes para que más gente cruce el río. Todos podemos ser una Erin Gruwell. Si de algo tienen que servir estas películas es para inspirar y motivar acciones sociales que ayuden a la gente que lo necesita.

En Chile venimos peleando por la educación hace ya más de 7 años, mientras en el mundo se pelean otras guerras por dignificar a la gente. Si eres de los que sienten en el pecho ese impulso por trabajar en una causa, te invito a ver esta película, con más gente, reflexionándola, que no quede sólo como el recuerdo de un pasatiempo, usémosla como un recordatorio de que si una mujer de 23 años pudo sola contra todo un sistema educacional, nosotros también.

 

El Ignorante